Esta propuesta de trabajo en dúo que parte de la exploración individual para construir una mirada compartida. Cada integrante selecciona un texto que le genere imágenes, sensaciones o atmósferas vinculadas al cuerpo, desarrollando así una perspectiva propia.
Luego, en conjunto, ambos comparten y analizan sus elecciones, identificando puntos de conexión entre los textos: emociones, gestos, climas o tensiones. A partir de ese cruce de interpretaciones, se construye una base conceptual común.
El resultado surge de la integración de ambas miradas, donde lo individual se transforma en una propuesta conjunta que toma al cuerpo como eje de exploración y síntesis visual.
La Geografía del Deslumbramiento
No te conocí: te padecí. Fue una captura táctica, un asalto de la imagen que te define. Te instalaste en mi retina como un destello que no se apaga, y desde entonces, mi cuerpo no es más que una caja de resonancia de tu presencia.
Nuestras palabras ya no sirven para entenderse; sirven para erotizar la distancia. Hablamos para tocarnos con el aliento, para que mi voz recorra el contorno de tu cuello sin necesidad de mis dedos. Cada sílaba que pronuncio es una caricia que busca el pliegue exacto de tu atención, un susurro que intenta desnudarte antes de que la ropa caiga.
Te miro y me pierdo en el detalle: esa humedad mínima en tus labios, la forma en que tu clavícula se asoma como un relieve prohibido. Eres un texto que quiero leer con la boca, un mapa de signos que solo mis manos saben descifrar. El encuentro no es una cita, es una combustión.
Y en la espera, el deseo se vuelve un hambre abstracta. Mi piel te recuerda con una memoria que quema, imaginando el roce de nuestras superficies, ese instante en que el discurso se rompe y solo queda el jadeo, el único lenguaje que no necesita traducción.
Digo tu nombre no para llamarte, sino para saborearte. Porque en este encuentro, mi cuerpo es el papel y tú eres la tinta que lo incendia todo.
La teoría de los archipiélagos
De Alice kellen
El placer.
Un placer violento e indomable.
Quiso dar lo mismo, por eso palpó y buscó entre los pliegues de la ropa de Isaac hasta acogerlo con la mano. Este lo miraba a los ojos y supo que nada se interponía entre ellos en ese preciso instante, quizá sí una hora más tarde, o dos o tres, pero no entonces. No había defensas ni barreras, tampoco bruma; la luz lo cubría todo.
Isaac lo besó y dijo contra sus labios:
-Tócame como te tocas tú.
-Lo hice. -Martín gimió, se arqueó y las manos de ambos se movieron más rápido una junto a la otra-. Lo hice hace días en la ducha pensando en ti… -Ya lo sé. Lo sé le susurró.
Fragmento y página 185
Dos cuerpos | Relectura de Girondo
A partir del Poema 12 del libro Espantapájaros (1932) de Oliverio Girondo, este video busca expresar la intensidad acumulativa del texto: una cadena de acciones que parecen sucederse todas al mismo tiempo. Esas acciones sugieren una experiencia total: mirarse, tocarse, fundirse, separarse… todo como parte de un mismo impulso.
Aquí, dos cuerpos se buscan y tensionan en una coreografía de múltiples encuentros y desencuentros.
El texto aparece a manera de subtítulo que, en esta propuesta, funciona como puente entre la palabra y la imagen. Acompaña. Texto y cuerpo dicen lo mismo, pero desde lenguajes distintos.
Lobos
Lebos lobos ajax rodrigo guesavenda
gruesa venda venérea madreselva del ánade
cohonestas ebúneos mercados
tasa la marca del pito
rito colomí cárpido lesma
leve losa lontano lamé
pero la cercanía del escarpe
arroja lanas desamor ocaso
o no alba fibrosa, no está en ajax
rodrigo al mediodía espinoso
y reblandecido, por lo
tostado de las carnes o escarpe del bozo
enjuta adarga en pliegos de furtivo
jaguar desala y ronda
ronco rebota ronronea
rutila hosco
Néstor Perlongher
Publicado originalmente en Alambres (1987)
En este reto he querido recrear la poesía de Perlongher. En ella se describe el acercamiento a la otra persona que se desea y que se tiene una relación de adoración y sexo desenfrenado de juventud. Pero que está subyacente que del otro lado el interés es solo de sexo y no de una relación más profunda.
Serie inspirada en uno de los Sonetos de Miguel Ángel Buonarotti
¡Me abrazaba todo el día! ¡Ojalá fuera yo el calzado que lleva su carga! Cuando los caminos estaban mojados por la lluvia, ¡le besaba los pies!
Se presenta la recreación de las esculturas que simbolizan los momentos del día en la tumba de los Medici
En este trabajo se entrelazan dos territorios de resistencia: el cuerpo transgénero, expuesto a la intemperie social, y la montaña, que exige transformación a quien la habita. Una persona de género masculino, desnuda entre los árboles, hunde las manos en el barro como si buscara su propia forma: carne y tierra confundidas, vulnerabilidad y fuerza en un mismo pulso.
El gesto evoca la alfarería de pueblos originarios como pehuenches y mapuches, labor tradicionalmente realizada por mujeres, y abre un umbral donde el cuerpo también se modela a sí mismo. La tierra no solo moldea formas: da origen a identidades que resisten y vuelven a nacer desde el barro.
«anoche boris descubrió que tenía piojos. tuve que afeitarle los sobacos, y ni siquiera así se le pasó el picor. como puede unos coger piojos en un lugar tan bello como éste ? pero no importa , puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente boris y yo , si no hubiese sido por los piojos »
fragmentos de Trópico de Cáncer
autor: Henry Miller