Este reto propone crear un personaje inexistente, pero con una historia verosímil detrás. La invitación es construir una identidad visual capaz de sugerir quién es, qué mundo habita, qué lo define y qué elementos revelan su existencia.
A través de una obra o una serie breve, cada participante podrá explorar gestos, objetos, texturas, atmósferas y contextos que aporten profundidad narrativa. Más que mostrar un personaje inventado, se trata de dar vida a una ficción creíble, donde cada decisión estética cuente algo esencial sobre él.
En los recovecos de la comarca, donde la hierba es verde y las flores florecen, existe un refugio secreto, un hogar para el Hobbit de pies peludos. En esta escena, capturada con la delicadeza de la luz de una vela, el Hobbit duerme plácidamente, teniendo sueños húmedos con aventuras y banquetes. Su figura, robusta y acogedora, se funde con la suavidad de las sábanas, mientras que su rostro, sereno y sonriente, refleja la paz de un hogar.
En 2036, tras el colapso ecológico parcial y las nuevas legislaciones bioéticas globales, gran parte del consumo tradicional fue reemplazado por alimentos sintéticos de altísima precisión molecular.
La humanidad resolvió el hambre.
La carne cultivada superó a la orgánica.
Los océanos fueron puestos bajo protección extrema.
La caza, la pesca industrial y ciertas prácticas culinarias ancestrales quedaron prohibidas.
Para la mayoría, aquello representó progreso.
Para las élites, representó una pérdida.
Porque cuando todo puede replicarse perfectamente, desaparece el privilegio de acceder a lo irrepetible.
Aurelio Vanta entendió esto antes que nadie.
Heredero de una fortuna farmacológica y arquitecto de las primeras redes de impresión proteica doméstica, construyó públicamente su imagen como salvador del planeta.
Pero en privado desarrolló una obsesión:
-probar aquello que para la humanidad no está permitido.**
No por hambre.
No por placer.
Por dominio.
Un cuerpo en tres paneles ordenados verticalmente. Cada uno muestra una personalidad diferente: la insegura, la atrevida y la impaciente. El cuerpo se prepara para salir a gustarle al mundo, una misión imposible. El cuerpo se miente a sí mismo porque no sabe quién es, les miente a los otros para sobrevivir un día más. ¿Alguna parte de ese cuerpo dice la verdad?
Aurelio de Vhal perteneció a una antigua corte ceremonial, construyó su identidad pública desde el lujo, el protocolo y la representación del poder masculino. Tras la máscara y los rituales sociales, desarrolló una vida íntima marcada por el deseo clandestino y la ornamentación del cuerpo como acto de libertad.
La obra explora la tensión entre la imagen socialmente aceptada y aquellas identidades que sobreviven ocultas bajo el peso de la representación.