A través de la historia y las distintas culturas, la figura masculina se ha presentado casi siempre como símbolo de poder. En ese sentido, nos cuesta ver cómo este arquetipo es susceptible de recibir tratos violentos cuando es él mismo el responsable principal de acometerlos. Pero sabemos que de muchas formas evidentes y otras veladas o naturalizadas por la cultura, los hombres reciben tratos violentos de sus pares e incluso, en muchos casos, esa violencia está emparentada con el odio a la representación de lo femenino trasladado a la conducta que resulta incongruente con un hombre. Otras veces resistir situaciones o actos violentos supone la máxima expresión de lo que significa ser un verdadero hombre. Desde este contexto ideológico, parten las propuestas artísticas que nos presentan algunos de los miembros de CAEL en este reto.
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Las personas aborrecen la violencia y en su mayoría nos oponemos a ella. pero hay esa otra «Violencia Permitida» como parte de una representación de fë y salvación; incluso de amor y sacrificio en la figura de un hombre torturado y moribundo a quien no permitimos descansar en paz. Por qué nos alimentamos de él para redimir nuestros pecados y lo romantizamos para hacerlo permisible. En este reto recurrí no a la imagen hegemónica de Jesús sino a la de cualquier persona clavada a una cruz escondida tras flores que embellecen la violencia y el hambre egoísta de espiritualidad. Devorando una santidad en medio de una oscuridad donde el único rayo de esperanza recae en el corazón de esta violencia masculina.
Obra: Tomad y Comed Todos de El.