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«Intenté plasmar la representación visual de la androginia, caracterizada por una mezcla deliberada de elementos asociados con lo masculino y lo femenino. Este enfoque resalta la fluidez de género, rompiendo con las convenciones tradicionales y subrayando que la identidad no debe limitarse por normas sociales.
El uso de luces neón, prendas provocadoras como arneses, botas altas y abrigos de peluche, combinados con poses desafiantes y expresivas, transmite una sensación de libertad y autoafirmación. Las fotografías no sólo exploran la estética de la androginia, sino que también invitan a reflexionar sobre la diversidad y la individualidad como formas de expresión»
He tomado como referencia 4 películas de Almodóvar
Átame
Hable con ella
Carne Trémula
La mala educación
I have taken as reference 4 films by Almodóvar
Tie Me Up! Tie Me Down!
Talk to Her
Live Flesh
Bad Education
En el corazón del estudio de fotografía, la atmósfera blanca y vacia se convierte en el lienzo perfecto para capturar la esencia de un andrógino cautivador. Vestido con una elegante mezcla de prendas góticas, su atuendo, una fusión de encajes, transparencias y cuero, evoca tanto la rebeldía como la sofisticación. El juego de texturas crea un contraste fascinante con la suavidad de su piel, iluminada por los sutiles destellos de la luz suave del estudio.
Los accesorios de cuero que adornan su figura, añaden un toque de audacia a su imagen. Estos detalles meticulosamente seleccionados reflejan una personalidad vibrante y compleja, que desafía las normas de género y celebra la individualidad. Su mirada intensa, enmarcada por una estética que oscila entre lo oscuro y lo etéreo, invita al espectador a adentrarse en un mundo donde la expresión personal es la verdadera protagonista.
Cada clic de la cámara captura no solo una imagen, sino una historia: la de una persona que abraza su identidad en toda su plenitud, recordándonos que el arte de la fotografía es, ante todo, la celebración de la diversidad.
Estás obras se basan en las fotos que hizo Dill Rodrigo de su modelo. Trabajamos juntos.
La idea parte de la asignación hegemónicas de colores, como símbolo de diferencia de género y de causa de discriminación también. Los colores que normalmente se atribuyen a un género u otro terminan diluyéndose en un todo.La androginia de colores y de cuerpos.
La diversidad en los colores y en la forma de estos es algo inherente a nosotros mismos.
Me inspiré en Frida y en el San Juan Bautista de Leonardo en la segunda obra.
Silencio Andrógino
Año: 2024
Técnica: Fotografía digital (entrega digital)
Dimensiones: Variable según reproducción Cortesía del artista
En Silencio Andrógino, Marco Caridad captura una silueta a través de un espejo mojado, trascendiendo la representación física para evocar la esencia de la existencia humana: el alma en su forma más andrógina. Al disolver las fronteras entre lo masculino y lo femenino, la obra invita a un espacio de misterio y reflexión donde la identidad se vuelve fluida.
Las gotas que resbalan sobre el espejo y la atmósfera envolvente crean un universo introspectivo, un terreno donde la ambigüedad se convierte en una invitación a la curiosidad y la exploración de nuevas dimensiones dentro de lo familiar. A través de esta imagen, el artista investiga la intersección entre lo visible y lo intangible, explorando la sensualidad y la introspección como vías para cuestionar la percepción y celebrar la belleza y fragilidad de nuestra humanidad.
Entre cuerpos
Mediante la superposición de dos registros –un cuerpo masculino real y la escultura de un cuerpo femenino–, surge una corporalidad híbrida que desestabiliza las categorías binarias tradicionales.
El cuerpo masculino, cargado de gestos de suavidad y vulnerabilidad, se amalgama con la idealización clásica de lo femenino, revelando cómo ambos registros conviven y se reconfiguran en el espacio visual. La elección de una postura masculina que incorpora rasgos culturalmente leídos como “femeninos” permite subvertir las lógicas normativas de género, cuestionando la noción de un cuerpo naturalmente masculino o femenino.
Estas imágenes se proponen, entonces, como una invitación a mirar más allá de los signos convencionales del género, desnaturalizando las categorías que asignan y limitan la corporalidad en función de un sistema binario.
«El Espejo de la Dualidad» (Inspirada en René Magritte y Bárbara Kruger)
El díptico tiene sus referentes conceptuales el las obra de Magritte «Esta no es una pipa» título de una de sus más famosas pinturas que cuestiona nuestra percepción sobre la naturaleza de las cosas. Por otra parte la superposición de los textos hace referencia a los trabajos de Kruger con los cuales intervenía imágenes para convertirlas en elementos provocadores que nos hacían cuestionarnos aspectos relevantes de nuestra personalidad, deseos y pensamientos.
En mi obra esos son los referentes presentes. El díptico presenta un cuerpo evidentemente masculino «vestido» con prendas consideradas femeninas, el lenguaje corporal también alude a lo femenino. Sin embargo por delante de ese cuerpo destacan dos frases escritas con pintura de labios, que pretenden hacernos reflexionar sobre lo que socialmente se entiende por hombre o por mujer. Acá esos conceptos se fusionan y se confunden, dejando que el espectador pueda reelaborar su propio concepto más allá de la binariedad de lo que nos propone la sociedad. El propósito de esta obra es desdibujar los límites entre lo masculino y lo femenino, mostrando cómo ambas identidades pueden coexistir en una sola persona.