Este ejercicio propone crear un símil entre el cuerpo humano y el paisaje. Así como cada contexto natural nos transmite determinadas emociones y nos conecta con los elementos que lo componen, de la misma manera el cuerpo de una persona nos conecta con una multitud de sensaciones a partir de la simple observación. Cada forma nos habla de aspectos estéticos. La piel contiene las historias personales impresas sobre ella y los volúmenes nos conectan con la idea de los relieves y texturas que recorren esa humanidad y le sirven de recinto al alma y la mente que lo habitan.
Este reto está basado en la expresión de nudismo en un paraje florido.
Intenté capturar un momento de tranquilidad y paz.
Vivir el momento, sentir la brisa en tu cuerpo desnudo.
La percepción personal del desnudo propio como algo natural, No tiene carácter de provocación sexual más bien un momento de libertad y conexión con la naturaleza.
Cada cuerpo es una vitacora, en la que la belleza se hace presente en su propia armonia y caos, este trabajo habla de 5 historias, cinco paisajes multicolores.
Solemos ver caras o figuras en las nubes, en las hojas o en cualquier objeto a nuestro alrededor. Lo llaman efecto pareidolia. El desierto del Salar y el de Arizona , fueron los elementos que me llevaron a plasmar un escenario limpio en donde el cielo besa la arena y asoma una roca irrumpiendo el paisaje. Tú qué ves?
En este reto de paisaje, se me presentaron las distintas texturas y sensasiones visuales que genera el cuerpo, las marcas de la ropa, marcas de la piel, diferencias entre pelo y no pelo, formas de colinas y curvas de dunas.
En su libro «Breve tratado del paisaje», Alain Roger se pregunta si un paisaje puede ser erótico. Propone que «la mujer puede, con mayor facilidad que el hombre, convertirse en paisaje» ya que es convencional hablar de «la colina de sus senos, el valle de sus pechos, el abismo de su sexo, […] mata, montículo, monte de Venus, surco, gruta, «jardín cerrado, fuente sellada»».
¿Acaso el cuerpo masculino no puede mostrar un recorrido paisajístico de igual manera? ¿No hay colinas ni valles, matas o montículos en la geografía masculina?
Los cuerpos todos, en el desnudo en particular, nos muestran aquellas marcas que les son propias: las pieles pueden ser suaves o secas, tersas o caídas, lampiñas o peludas, homogéneas o heridas.
¿No es el cuerpo un «campo» de batallas?
Si un día nos encontramos con un paisaje bañado de una luz particular, sabemos que al otro día o en otro momento, esa escena no se repetirá. Esto mismo sucede con los cuerpos. En cada cuerpo hay un paisaje que el tiempo construye. Y todos los cuerpos tienen historias para contar.
Las imágenes que se presentan están inspiradas en las antiguas postales de viaje y en la estética del collage analógico, quería poder transmitir esa sensación del recorte no siempre perfecto y la superposición de las imágenes que se hacían con revistas. Sobre el cuerpo, que siempre representa la tierra, construí una ciudad imaginaria, quizás un poco futurista. Los paisajes que se recrean tienen como referencias mis recuerdos de algunos lugares de mi querido país y su geografía.
Obra: Vacío
Mi obra representa como paisaje un vacío azul oscuro de el mar, el cual se compone de un cuerpo humano ahogándose, hundiéndose y escapándosele la vida tratando de sobrevivir rodeado de la misma vida marina ajena a su presencia. Como simbolismo siempre he asociado el mar con la Vida y la muerte con el bosque. Más que una analogía de la muerte busco representar la lucha por la supervivencia a la que sólo puedes mirar hacia arriba para ascender pero es el propio medio que te rodea lo que te hunde.