Este ejercicio propone explorar el desnudo a partir de la fragmentación, las capas y las texturas que pueden aparecer sobre el cuerpo. La invitación es observar la imagen corporal no como una totalidad cerrada, sino como un territorio compuesto por sectores, veladuras, marcas, transparencias y materiales que abren nuevas formas de percepción.
A través del collage y las técnicas mixtas, se busca descomponer y reconstruir el cuerpo, generando una obra donde los fragmentos dialoguen entre sí. El desafío está en encontrar un hilo conductor que una esas partes y permita que, aun desde la ruptura, la superposición o la sutileza, aparezca una sensación de unidad.
Multiamor: Un collage de realidades y sentimientos
Partiendo de la obra fotográfica de Martin Toyé, este afiche se transforma en una composición análoga que fusiona recortes de diversas revistas, ilustraciones, pintura y textil para narrar una historia compleja y profunda. Inspirado inicialmente en la tendencia global del poliamor —una expresión libre y múltiple del amor—, el trabajo evoluciona hacia una potente denuncia social contextualizada en la Venezuela de 2026.
El collage revela la cruda realidad de la intimación, extorsión y criminalización sistemática a la población homosexual, reflejada en arrestos masivos en espacios que han sido refugios ancestrales como los saunas y lugares de esparcimiento. Estas prácticas, que han acompañado a la humanidad en distintas formas a lo largo de milenios, son reinterpretadas aquí desde dos polos opuestos: la sombra demoníaca de la persecución y la luz benéfica de la libertad afectiva.
Los materiales textiles y pictóricos entrelazan texturas y colores que evocan la transición de la oscuridad al alba, del negro impositivo al blanco liberador, generando un diálogo visual entre el miedo y la esperanza. Las imágenes superpuestas, fragmentadas y recombinadas, simbolizan tanto la dispersión como la unidad intrínseca del multiamor, desafiando las categorías rígidas que pretenden dividir y condenar. Esta pieza no solo celebra la diversidad afectiva sino que también llama a la reflexión sobre la violencia institucional persistente. Así, se invita al espectador a cuestionar las estructuras sociales que oscurecen la experiencia humana y a reconocer que en la multiplicidad de amar reside la fuerza para transformar la realidad hacia un horizonte más justo y luminoso.
Partiendo de una obra de Dill, inicié la creación de Amor Rococó. En este proceso combiné diversas técnicas y soportes. El collage analógico se fusionó con la fotografía, generando una base visual híbrida desde la cual continué construyendo la obra. Sobre esa estructura inicial trabajé en capas mediante dibujo y pintura digital.
El título Amor Rococó se debe a lo siguiente:
El rococó, con su ornamentación excesiva, su teatralidad y su gusto por lo íntimo, funciona aquí como un marco simbólico: un lenguaje estético que envuelve al personaje en un espacio saturado de signos, colores y gestos que evocan tanto el deseo como la fragilidad. En esta obra, el amor aparece como una experiencia barroca, llena de capas, contradicciones y ornamentos emocionales.
El personaje central se muestra atrapado en un espacio cargado de símbolos y figuras que lo rodean. Las líneas que lo atraviesan funcionan como venas o rutas internas, delineando un territorio corporal donde conviven lo íntimo, lo emocional y lo frágil.
Collage retrospectivo
Me inspiré tomando como base una obra de Gauguin. A partir de ese cuadro, reemplacé la figura central por autorretratos realizados en distintos momentos desde que empecé a hacer fotografía.
Lo que me llevó a crear esta imagen fue la actitud de las otras mujeres dentro del cuadro: algunas parecen estar hablando entre ellas, casi cuchicheando algo, mientras que otras observan y parecen negar o juzgar la situación. Esa escena me disparó la idea de construir un collage con mis propios autorretratos, como si esas miradas también estuvieran puestas sobre mi cuerpo, mi historia y mi recorrido.
La lupa aparece como una forma de escrutinio, pero también como un recuerdo de infancia ligado a mi manera de ser investigativo. Las diapositivas y los negativos representan la presencia de mi madre y su influencia en mi vínculo con la fotografía.
La imagen en el caballete remite a las muestras realizadas durante estos años, y a la necesidad de seguir mostrando mi propio punto de vista.
Santo Retazo
Es un collage realizado sobre lienzo con pinturas acrílicas, papeles encontrados, plásticos y adhesivos.
Mide:40 cm x 30 cm La imagen se creó de jugar con la composición y los fragmentos de papel,
recordando las bestias híbridas y particulares del Jardín de las delicias del Bosco.
La imagen posteriormente fue alterada digitalmente, con collages de videos y registros de sonidos. y dije, esto, es raro, me parece que un santo.
Cumple deseos y entonces, podemos pedirle, rece:
Santo Retazo
Reza Sentado
y espera el pedazo.
El título es, Producto destacado. El precio de ser visto.
La obra plantea una pregunta incómoda:
¿En qué momento una persona deja de ser percibida como sujeto y comienza a ser consumida como producto?
La escalera mecánica representa un proceso social aparentemente natural e inevitable. Los hombres no son empujados ni forzados; simplemente avanzan dentro de una lógica de exhibición donde el cuerpo adquiere valor en la medida en que se vuelve visible.
A medida que descienden, desaparecen elementos asociados a la identidad:
Lo único que permanece es aquello que puede ser consumido visualmente.
La obra puede interpretarse como una reflexión sobre cómo las plataformas digitales han transformado el cuerpo en una herramienta de validación.
Hoy las imágenes corporales funcionan como una especie de moneda simbólica.
El cuerpo:
Mientras más visible es, más circula.
Mientras más circula, más valor parece tener.
Pero la paradoja es que ese valor suele construirse a costa de la complejidad de la persona.
La identidad se simplifica.
El individuo se reduce.
El sujeto se convierte en imagen.
La imagen se convierte en producto.
Cartografías de la Piel y el Asfalto
El cuerpo no es solo carne; es el archivo donde se graban las ciudades que habitamos, los afectos que nos marcan y los fragmentos del día a día que rescatamos del olvido.
Habitar la urbe es someterse a una constante fricción entre la permanencia del cuerpo y el desecho inmediato de la cotidianidad
En estas piezas, construidas a partir de la superposición de objetos guardados por años (sin ningún sentido estético), se convierte en un ejercicio de arqueología personal. La figura central de cada obra se convierte en un lienzo humano donde confluyen la memoria colectiva y la intimidad.
Las obras operan bajo la lógica del diario visual y el desecho poético. A través de texturas densas donde el amarillo estridente choca con la violencia del rojo, emergen elementos iconográficos que transitan entre lo tierno y lo crudo:
Desde el recordatorio tatuado de un «Te ai loviu» hasta la contundencia de un sello que grita «Confirmado». Los ojos que acechan desde la abstracción geométrica y la psicodelia, sugiriendo una constante vigilancia o una profunda introspección. El dibujo de trazo rápido y felino que contrasta con facturas, boletos y registros oficiales, evidenciando la tensión entre la burocracia del existir y la libertad de crear. el collage ahora se vuelve descarnado, interactivo y procesual. Como si el propio cuerpo necesitará más espacio para contener sus heridas, sus viajes y sus incendios interiores.
Estos ejercicios creativos no buscan la armonía, sino la vibración del caos controlado. Es un testamento visual que demuestra que el arte, al igual que la memoria, se construye recortando el pasado, pegando el presente y dejando que las costuras queden a la vista de todos.
A melhor forma
Anos dorados
Faça o bem
Liberte se
Seja homem
Las obras cuestionan la concepción tradicional de «hombre», y problematizan su poder de decisión, la prioridad de sus deseos, su doble moral, el sentido de posesión y los mandatos de la masculinidad.
Las piezas fueron creadas con recortes de revista, lapicera e hilo. Algunas rompen el formato rectangular típico con formas que escapan o ingresan al cuadro.
Juego de potencia
La obra aborda la masculinidad en su dimensión biológica y cultural, situándose en una galería de eventos que constituyen un mismo principio, la conquista por un territorio físico y emocional. Cuerpos de diversas fisonomías y periodos de existencia que se reúnen para habitar otros cuerpos, confundidos entre voluntad e instinto, influenciados por la fuerza de los elementos de la naturaleza y su pulsión delimitante.
El ejercicio de potencia propuesto en el universo gráfico es reforzado por objetos cortopunzantes que nos devuelven al acto mismo de la creación y su materialidad, los cortes expresados dentro de la representación se confunden con los hechos para su elaboración.